El humor social frente a la economía registró un duro revés en el segundo mes de 2026. El Índice de Confianza al Consumidor (ICC), elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), mostró una caída del 4,7% respecto a enero, borrando por completo la mejora del 2,2% obtenida a principios de año. Con este resultado, el índice se posicionó en los 44,38 puntos, acumulando una contracción interanual del 6,09%.
El dato más preocupante para la administración nacional es el deterioro de la percepción a largo plazo. Al desglosar el índice por horizonte temporal, las Expectativas Futuras se desplomaron un 5,75%, mientras que la valoración de las Condiciones Presentes retrocedió un 3,22%. En la comparación contra febrero de 2025, la mirada hacia adelante es un 12,08% más negativa, lo que sugiere que el "crédito social" sobre la recuperación económica empieza a mostrar signos de agotamiento.
Análisis Regional y por Ingresos El pesimismo no fue uniforme en todo el país. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) lideró las caídas con un contundente -7,77%, seguida por el Gran Buenos Aires (GBA) con un -5,35%. En contraste, el Interior mostró una resistencia mayor, con una baja de apenas el 2,26%, manteniéndose como la región con el índice más elevado del país (50,08 puntos).
En cuanto al nivel socioeconómico, el informe revela una paradoja: la caída de confianza fue más profunda entre los hogares de ingresos altos (-5,24%) que entre los sectores de ingresos bajos (-2,28%). No obstante, en valores absolutos, el sector de mayor poder adquisitivo sigue manteniendo una confianza superior (45,50 puntos) frente a los estratos más vulnerables (43,63 puntos).
Subíndices en rojo El componente que mide la Situación Personal fue el que más sufrió, con un retroceso del 7,62%, reflejando el impacto directo de la inflación y el costo de vida en el bolsillo individual. Le siguió la percepción de la Situación Macroeconómica con una baja del 5,37%. El único indicador que se mantuvo estable fue la intención de compra de Bienes Durables e Inmuebles (-0,02%), probablemente motorizada por la búsqueda de resguardo de valor frente a la incertidumbre cambiaria.
Este informe de la Di Tella enciende las luces amarillas para el consumo masivo, que ya venía golpeado por la pérdida de poder adquisitivo, y pone en duda la velocidad de la reactivación proyectada para el primer semestre del año.