La competitividad del sector pesquero en Mar del Plata atraviesa uno de sus momentos más críticos, no por falta de demanda internacional ni por escasez de recurso, sino por un cuello de botella administrativo que está drenando la liquidez de las empresas. La Cámara de Frigoríficos Exportadores de la Pesca (CAFREXPORT) ha endurecido su postura ante lo que consideran un retraso sistemático y perjudicial en la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA) por parte del Estado nacional.
A través de una gestión directa ante el subsecretario de Recursos Acuáticos y Pesca, Juan Antonio López Cazorla, la cámara solicitó una mediación urgente con las autoridades de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). La problemática radica en una paradoja financiera: mientras las empresas cumplen estrictamente con los plazos de liquidación de divisas y el pago de derechos de exportación, el Estado incumple los plazos legales para reintegrar el crédito fiscal generado por sus insumos y costos operativos.
De acuerdo con el marco regulatorio vigente, una vez que el ente recaudador acepta la solicitud de reintegro, la acreditación de los fondos debería producirse en un plazo de pocos días hábiles. No obstante, en la práctica de este febrero de 2026, los frigoríficos locales denuncian deudas que en muchos casos superan los seis meses de mora. Para una pyme exportadora, este capital inmovilizado representa la diferencia entre la rentabilidad y el quebranto, ya que esos fondos representan una porción sustancial de su capital de trabajo.
El costo del endeudamiento forzado La asimetría es alarmante. Mientras el fisco nacional retiene cientos de millones de pesos de las pymes bahienses y marplatenses, las empresas se ven obligadas a recurrir al sistema bancario para cubrir sus baches de liquidez. Allí, deben afrontar tasas de interés que triplican o cuadruplican el magro interés que el Estado reconoce por las demoras en sus reintegros. "Estamos financiando al Estado a tasa cero mientras nosotros nos endeudamos a tasas de mercado para pagar sueldos y comprar combustible", sostienen desde el sector.
La situación es especialmente dramática para aquellas firmas que vuelcan la totalidad de su producción al mercado externo. Al no poseer un flujo de ventas locales, no tienen la posibilidad de compensar el IVA compras con el IVA ventas, quedando totalmente supeditadas a la eficiencia —o deficiencia— del organismo recaudador.
Desde CAFREXPORT señalan que existe una suerte de "rigor selectivo": el organismo utiliza cualquier inconsistencia formal mínima, un error de carga o una diferencia de centavos para rechazar o dilatar expedientes enteros, mientras que el Estado se toma libertades temporales que la ley no le otorga. Sin una solución inmediata que agilice el flujo de fondos, el riesgo de cese de actividades en el puerto de Mar del Plata deja de ser una amenaza retórica para convertirse en una realidad inminente para varios frigoríficos tradicionales de la ciudad.