jueves 12 de febrero de 2026 - Edición Nº2626

Rosca | 11 feb 2026

La economía real frente a la flexibilización

Salarios de subsistencia y temor al cambio: El trasfondo material que bloquea la legitimidad de la Reforma Laboral

Con un 66% de la población percibiendo ingresos inferiores a los $900.000, la reforma impulsada por el Ejecutivo nacional se topa con un muro defensivo. La consultora Delfos revela que la fragilidad financiera de los hogares convierte cualquier modificación del marco legal en una amenaza directa a la supervivencia cotidiana


El debate parlamentario sobre la Reforma Laboral de la gestión Milei se desarrolla en un escenario de extrema sensibilidad social. La segunda parte del informe cuantitativo de la consultora Delfos (enero 2026) aporta la pieza que faltaba para completar el rompecabezas del humor social: la realidad del bolsillo. El estudio demuestra que el rechazo mayoritario al proyecto no es un fenómeno puramente ideológico o partidario, sino una respuesta racional ante una estructura de ingresos profundamente debilitada.

La radiografía de los ingresos en 2026 El relevamiento nacional de 2.345 casos expone una pirámide salarial achatada y vulnerable. La distribución de los ingresos mensuales en Argentina muestra que la clase trabajadora opera sin márgenes de seguridad:

  • Zona de indigencia y riesgo: El 33,3% de los encuestados sobrevive con menos de $300.000 mensuales.

  • La mayoría precarizada: Sumando los tramos siguientes, el 66,1% de los argentinos gana menos de $900.000 por mes.

  • El techo del consumo: Solo un 14,5% reporta ingresos por encima del $1.200.000, lo que indica que incluso los sectores de "clase media" están hoy lejos de los estándares históricos de capacidad de ahorro.

El factor "Resistencia por Fragilidad" Para la consultora que dirige Luis Dall'Aglio, esta "fragilidad material" es el componente psicológico clave. Un trabajador que gana menos de lo necesario para cubrir sus necesidades básicas percibe la flexibilización de derechos (como la modificación de indemnizaciones o la desregulación de jornadas) como una "amenaza a condiciones que ya de por sí son precarias".

El informe es tajante: "No hay resto para aguantar un nuevo golpe". En este contexto, la promesa oficial de que la reforma generará "más y mejores empleos" en el futuro choca con la urgencia del presente. La sociedad prefiere aferrarse a las protecciones legales vigentes, por más que el mercado laboral esté estancado, antes que saltar al vacío de una desregulación cuyos beneficios son percibidos como lejanos o exclusivos para las grandes empresas.

Implicancias políticas: El desafío de la legitimidad El sesgo económico termina por condicionar el éxito del Gobierno en el Congreso. Mientras que los votantes de La Libertad Avanza (LLA) mantienen una visión optimista, los sectores independientes y los trabajadores informales —teóricos beneficiarios de una mayor dinámica laboral— se muestran mayoritariamente en contra.

La conclusión del estudio sugiere que, sin una garantía inmediata de recomposición del poder adquisitivo, la Reforma Laboral carecerá del consenso social necesario para su implementación efectiva. La resistencia es, en última instancia, un mecanismo de autodefensa de una mayoría que siente que ya ha cedido demasiado en términos de nivel de vida y no está dispuesta a poner en riesgo su última línea de defensa: la estabilidad legal del empleo formal.

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