A dos años del inicio del gobierno de Javier Milei, el clima de negocios en la Argentina muestra señales de cautela y pragmatismo más que de entusiasmo. Sin embargo, las expectativas positivas del empresariado nacional prevalecen.
Así lo refleja el último informe de Rubikon Intel, que releva la opinión de empresarios y directivos de todo el país y traza un panorama atravesado por el apoyo a las reformas estructurales, pero también por fuertes alertas sobre la economía real.
El estudio revela que las expectativas sobre la gestión nacional están prácticamente divididas en tercios. Un 33,6 % considera que el desempeño del gobierno fue mejor de lo esperado, otro 32,9% cree que estuvo en línea con lo previsto y un 33,6% sostiene que fue peor. La evaluación promedio no consolida un respaldo pleno, aunque tampoco expresa un rechazo mayoritario.
Uno de los datos más contundentes del informe es el diagnóstico sobre el sistema financiero. Para la mayoría de los empresarios, el acceso al crédito es hoy difícil y la morosidad aparece en aumento. Más del 50% afirma haber visto crecer los atrasos en los pagos y una proporción significativa advierte que los bancos endurecieron las condiciones para otorgar financiamiento, lo que se convierte en un freno directo a la inversión y la expansión productiva.
En ese contexto, las decisiones empresariales tienden a la prudencia. La mayor parte de las compañías prevé mantener sus niveles actuales de inversión y empleo, mientras que son más las que evalúan reducir personal que las que planean incorporar trabajadores en el próximo año.
Sin embargo, a pesar de ese escenario, el informe muestra un respaldo relevante a la agenda de reformas impulsada por el Gobierno. Las propuestas de reforma laboral, la simplificación del sistema tributario y la reducción del gasto público concentran altos niveles de acuerdo. Sin embargo, los mismos empresarios señalan que la carga impositiva, la burocracia y la debilidad de la demanda interna siguen siendo los principales obstáculos para el crecimiento.
Por otro lado, en materia macroeconómica, las opiniones continúan fragmentadas. No hay consenso sobre la salida del cepo, el rumbo del tipo de cambio ni el esquema monetario más conveniente. La mayoría se inclina por sostener el peso con flotación o avanzar hacia un sistema bimonetario, mientras que la dolarización plena reúne un apoyo menor.
Aún así, el vínculo entre el Gobierno y el sector privado es calificado mayoritariamente como bueno o regular, aunque los niveles de confianza plena son bajos. Según el informe, el empresariado argentino no está desencantado, pero tampoco convencido, y observa el proceso económico con expectativas abiertas.
De esta manera, para los empresarios el futuro dependerá en gran medida de las definiciones que adopte el Gobierno en los próximos meses, en un escenario donde las reformas mantienen legitimidad, pero la incertidumbre aún pesa sobre las decisiones clave.