

Cumpliendose un año de la reglamentación en CABA que prohíbe el uso de celulares en las escuelas el balance no es otra cosa sino extremadamente positivo: según una encuesta del Gobierno porteño, la mayoría de los chicos dicen que aprenden más y se distraen menos.
Esta medida fue implementada el 7 de agosto de 2024, cuando el Ministerio de Educación de la Ciudad decidió que las escuelas debían limitar el uso del teléfono móvil en las aulas, salvo en situaciones particulares. Desde entonces la medida alcanza a los 566.000 estudiantes de las 2.291 escuelas porteñas, públicas y privadas.
A partir de los resultados de la encuesta, de la que participaron más de 1900 estudiantes, 580 docentes y 200 directivos, desde Ciudad aseguran que la regulación mejoró la dinámica escolar.
Según el relevamiento oficial, 7 de cada 10 alumnos de primaria y 6 de cada 10 de secundaria dicen que prestan más atención, aprenden mejor y charlan más en los recreos. Y 6 de cada 10 directivos notan menos interrupciones en clase, mientras que en los docentes esa percepción es de 5 de cada 10.
En primaria y jardín de infantes, el límite al uso del teléfono es casi una prohibición, deben estar guardados durante toda la jornada, con la excepción de los estudiantes que los necesitan como ayuda ante una condición especial, como problemas en la visión o en la audición.
Por otro lado, la regulación no es tan estricta en las secundarias, donde el 90% de los chicos tiene celular, por lo que solo tienen que estar guardado durante las horas de clase, exceptuando los recreos y las actividades pedagógicas previamente planificadas por los docentes que requieran el uso del dispositivo.
Estos resultados no son ignorados por el resto de la provincia, que intenta regularizar el uso de los dispositivos celulares en las escuelas hace tiempo.
Desde el Gobierno de la provincia de Buenos Aires se pueden ver avances de mejorar los vínculos intra escolares, así como la relación con el conocimiento, sin la mediación tecnológica. Por ejemplo, a través de la resolución 778 implementada en 2016 por la Dirección General de Cultura y Educación que habilita el uso de los celulares por parte de los alumnos y los docentes, únicamente “como recurso pedagógico didáctico, incorporando los dispositivos como parte de su planificación anual y enmarcados en el Proyecto Institucional”.
En otra instancia, hace dos meses la comisión de Educación de la Cámara de Diputados bonaerense emitió un despacho favorable al proyecto de ley del legislador Martín Rozas (Unión Renovación y Fe), para limitar el uso de celulares y pantallas tecnológicas en las aulas de las escuelas secundarias de gestión estatal y privada en la Provincia.
El proyecto establece que los alumnos de nivel secundario sólo podrán utilizar los celulares cuando sea parte de un proyecto pedagógico que fundamente su uso; cuando esté autorizado por las autoridades del establecimiento; cuando esté expresamente incluido en el Diseño Curricular; y cuando esté explicitado en la planificación de contenidos de la asignatura.
En esa línea, busca "promover y estimular la concentraciones de los alumnos en las horas de clase y la socialización". Además advierte sobre la problemática de la multitarea, "fomentada por la constante notificación de los celulares, que impide un aprendizaje profundo y significativo". Y asevera: "Al limitar el acceso a este tipo de contenido durante las horas de clase estaremos fomentando un clima de convivencia adecuado al contexto que se debe dar en el aula".